Arte Fotográfico
Antonio Jesús García
Se me sugiere que escriba algo
sobre "Hacia donde va la Fotografía",
para este revista, aprovechando el supuesto
y nada claro cambio de milenio.
¿Quiénes somos?. ¿De donde
venimos?. ¿A donde vamos?. ¿Está solo
el "pixels" en la galaxia o acompañado?. ¿Existe
el más allá para el haluro de
plata?.
Dudas, temores y apocalípticas afirmaciones
nos martirizan periódicamente: la fotografía
acabaría con la pintura, el televisor
con la radio, la máquina de escribir
con el lápiz, e incluso hubo quien cantó que
el vídeo acabó con la estrella
de la radio.

"Bruselas", Antonio Jesús
García
No se por qué extraña razón
cada avance tecnológico tenía
que clavarle el cuchillo en la yugular al otro.
Nada de esto ocurrió y antes que Europa
levantara sus fronteras lo hizo el arte. ¿Por
qué distinguir una pintura de una fotografía
o de una escultura o de una videoinstalación?
(la única que parece empeñada
en distinguirse es la literatura, aunque quizás
la culpa sea de algunos escritores).
Probablemente, la fotografía sea el
medio de expresión artística
que más haya evolucionado, junto con
el cine, en los últimos tiempos, tanto
técnica como conceptualmente. Y como
para muestra un botón, hagamos una pequeña
reflexión sobre la fotografía
de mediados de los 70. Todos tenemos por casa
ejemplares de revistas de la época y
a poco que los hojeamos nos daremos cuenta
por donde iban los tiros o, mejor dicho, los
disparos:
- Fotografía en B/N vs. Fotografía
en color.
Las fotos debían de ser en b/n para
ser consideradas artísticas y las de
color carecían prácticamente
de interés alguno. Afirmación
que aún se mantiene vigente en algunos
campos del sector aficionado.
- Fotografía acabada en mate. Fotografía
acabada en brillo.
Seguíamos intentando diferenciar lo
artístico de lo corriente y que mejor
forma que por medio del papel. El papel mate
era para artistas y el papel brillo para domingueros,
aunque esto traiga consigo la perdida de definición
que acarrea el acabado en mate.
- Desnudo artístico vs. Pornografía.
El más curioso y divertido de los axiomas
nos venia a indicar que un desnudo, femenino
por supuesto, de los otros ni se pasaban por
la cabeza, si estaba borroso, desenfocado o
con filtros de niebla eran eminentemente artísticos,
pero, por el contrario, si tenía buena
definición era considerado como burda
pornografía. Sin duda alguna, el culpable
de esto es David Hamilton, probablemente el
fotógrafo más conocido o el único
conocido por el gran público.
A cualquiera que se le preguntase por algún
fotógrafo, la respuesta era siempre
la misma. Habría que discernir entre
sí lo que les gustaba eran las fotos
de Hamilton o las adolescentes de delicado
vello público que aparecían en
las mismas. De ahí que proliferasen
los que querían ser fotógrafos,
cuyo oficio, creían, consistía
en tirarse a las modelos.
Lo único que diferenciaba las revistas
fotográficas de la época del "penthouse",
aparte del foco, era que esta última
incluía artículos de política.
Al margen de los que han descubierto que al
escanear cualquier foto, se le puede aplicar
cualquier efecto por ordenador, regresando
inevitablemente al útero "hamiltoniano",
la realidad es bien distinta.
En la actualidad, al igual que en el pasado
y al igual que en el futuro, el medio, ya sea
digital, químico o magnético,
carece de la más mínima importancia,
pues lo realmente relevante o definitorio en
toda obra de arte es el concepto y siempre
transcenderá lo más interesante
de cada época.
Aunque si Einstein afirmó que no sabía
como sería la 3ª Guerra Mundial,
pero si la 4ª, que sería, con palos
y piedras; podríamos aventurar que no
sabemos como será la fotografía
del 2000, pero si la del futuro.
Antonio Jesús García